Lecturas: Hechos 2, 14.36-41 – Salmo 22 – 1° de Pedro 2, 20-25 – San Juan 10, 1-10.
Comentario
Bíblico.
San
Juan
9 y 10 forman una sola unidad, con un tema común: Cristo es la Luz
del mundo. El capítulo 9
(eminentemente bautismal) lo proclamamos en la Cuaresma. Hoy
recogemos la imagen-alegoría del Pastor. Jesús, siendo pastor, es
Luz del mundo.
Cristo, el que va por delante.
Cuando ha sacado todas las ovejas camina delante de ellas. Jesús vino a este mundo para ser la cabeza de la humanidad. Y va por delante abriendo el camino de la vida para los hombres. La imagen del pastor era frecuente en el Oriente cuando se hablaba de los responsables de la dirección de la humanidad: gobernantes y responsables del hacer público así como de los doctores que contribuyen con su ciencia para orientar las conductas. Pero su autoridad la ejerce en actitud de servicio. El discipulado entre los judíos se entiende como el aprendizaje no sólo de doctrinas sino también de actitudes. El discípulo observa en su maestro lo que enseña y lo que realiza y lo asimila hasta el último detalle. Con este sentido de la imagen, Jesús se presenta como el que va por delante indicando el camino porque es la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9) y lo realiza él mismo para que el discípulo siga sus pasos.
Cristo, el que va por delante.
Cuando ha sacado todas las ovejas camina delante de ellas. Jesús vino a este mundo para ser la cabeza de la humanidad. Y va por delante abriendo el camino de la vida para los hombres. La imagen del pastor era frecuente en el Oriente cuando se hablaba de los responsables de la dirección de la humanidad: gobernantes y responsables del hacer público así como de los doctores que contribuyen con su ciencia para orientar las conductas. Pero su autoridad la ejerce en actitud de servicio. El discipulado entre los judíos se entiende como el aprendizaje no sólo de doctrinas sino también de actitudes. El discípulo observa en su maestro lo que enseña y lo que realiza y lo asimila hasta el último detalle. Con este sentido de la imagen, Jesús se presenta como el que va por delante indicando el camino porque es la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9) y lo realiza él mismo para que el discípulo siga sus pasos.
¡Cristo, la puerta, único y universal!
Yo soy la puerta: quien entra por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pas-tos. Cristo no es una puerta más que se pueda elegir entre muchas, es la única puerta que conduce realmente a la salvación. La oferta de Cristo no es una entre muchas en igualdad de valor. Bien es verdad que su respeto por la libertad humana es exquisito, sincero y profundamente delicado. No obstante, El no podía enseñarnos otra verdad distinta. El es la puerta, como es la Palabra, la verdad, el camino, el pan de vida, la vida misma. Es la puerta porque no hay otra entrada en el reino de su Padre; sólo El es el Salvador que puede salvar bajo el sol. Esta singularidad de Jesús lo revela como único y a la vez universal. Es el único Mediador entre Dios y los hombres. El único puente posible entre su Padre y los hombres sus hermanos. En el fondo palpita la teología de la Encarnación tan importante y tan presente en la teología joánica. Todo hombre se salva sólo hace por Jesucristo, aunque no le haya alcanzado la evangelización.
Cristo-Pastor, Centro de comunión vital y de evangelización.
Aún me quedan otras ovejas; y debo conducirlas al único redil; entonces habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Este pensamiento joánico está en armonía con toda la obra joánica. Ya desde el comienzo de su obra nos advierte que el Logos, la Palabra, ha estado presente en la creación: Todo se ha hecho por El y nada de cuanto existe se ha hecho sin El. Es también la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Invita a todos a escuchar su palabra para adquirir "el derecho a ser hijos de Dios". Por eso, puede afirmar en este fragmento sobre su calidad de Puerta y Pastor que tiene otras ovejas, que un día entrarán en el único redil. Sabemos que Juan expresa un profundo pensamiento sobre la misión. La Iglesia está presente en el mundo como una prolongación suya animada por el Espíritu Santo. La comunión sincera entre sus componentes es un signo para que el mundo entre en la fe en Jesús y crea que es el Enviado del Padre. Jesús es, por tanto, la esperanza de toda la humanidad.
Bendecido Tiempo de Pascual.
+++ Marcelo Alejandro – ms

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