Queridos hermanos y hermanas en Cristo, En este día de Todos los Santos, nos unimos en oración y en memoria, elevando nuestros corazones hacia aquellos santos inocentes, los niños y niñas cuyas vidas fueron truncadas en los conflictos armados, por criminales de guerra, por mercaderes de la muerte. Elevamos nuestras oraciones, especialmente por la niñez asediada en la sagrada y sufriente Tierra Santa. Hoy, nuestro espíritu se encuentra con las familias que han sufrido la pérdida más dolorosa, la de sus hijos e hijas, quienes, en su inocencia, reflejaron la pureza del amor divino. Recordemos que la vida de cada niño y niña es un don sagrado, una promesa de paz y esperanza en medio de un mundo quebrantado. Ante cada pequeña alma que ha partido, levantemos nuestras voces y pidamos justicia, protección y compasión. Que el sufrimiento de estos inocentes nos inspire a trabajar incansablemente por la paz, a ser instrumentos de reconciliación y a defender los derechos de la niñez, pa...
Blog de la Misión Sacerdotal