¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
Lecturas: Éxodo 17, 3-7. — Salmo 94 — Romanos 5, 1-2. 5-8. — S. Juan 4, 5-42.
Comentario Bíblico.
¿Cómo es que tú me pides agua a mí, que soy...? (Jn. 4,5-42)
¿Somos realmente conscientes de que el amor incondicional nos justifica, nos pone lindos(as) interiormente y nos da el valor (coraje) necesario para abandonar viejas seguridades y nacer de nuevo en el Espíritu?, ¿Cómo es que me pides agua a mí, que soy…? (Jn. 4,5-42); ¿Cómo resonaría en nosotros(as) esta respuesta desde nuestro testimonio de vida a Jesús que nos pide que le demos: nuestra jubilación, nuestro sueldo escaso frente a la canasta de vida e inflación, nuestra sexualidad o género?
La samaritana (cada uno de nosotros/as) viene a sacar agua a un pozo. Como en medio de una noche oscura como la boca de un lobo, (lobo = ciudad), preparado para devorar todo lo que a su gusto e intolerancia se le cruce. El Capitán de un barco reconoció a lo lejos la luz de otra embarcación que venía directamente hacia ellos. En seguida dio una orden al telegrafista. Ordénele a esa embarcación que cambie su rumbo diez grados a estribor. Un momento después llega un mensaje a la cabina del Capitán: “Ustedes deben cambiar su rumbo diez grados a babor”. El Capitán pide que el mensaje esta vez sea más explícito: “Soy el Capitán Baquero, le ordeno que gire su rumbo diez grados a estribor”. Mientras pasa todo esto, la luz se va acercando de manera rápida y peligrosa. Y se recibe un nuevo mensaje en la cabina: “Soy el marinero Barragán. Le sugiero que gire su rumbo diez grados a babor”. El Capitán muy contrariado y viendo que la luz ya está demasiado cerca envía una última advertencia: “Estoy al mando de un acorazado. Modifique su rumbo diez grados a estribor o no respondo por lo que pueda pasar”. La respuesta que llegó los deja a todos estupefactos: “Modifique su rumbo diez grados a babor. Tampoco respondo por lo que pueda pasar. Estoy al mando de un faro. Usted verá”.
Al margen del Chiste. Te propongo el siguiente ejercicio para este mediado tiempo de balance y revisión de vida. Eres el de la samaritana, llega al pozo, y te encuentras, sorpresivamente, con que un joven judío (disidente eclesial, o un ser marginal, o carente de lo esencial para sobrevivir, o desocupado, sin techo, o extranjero limítrofe), de cara cansada, cuerpo agotado que pide agua para beber, o cansado del camino, del día quien se sienta junto a vos.
Sus amistades se habían ido por el barrio a conseguir algo de…
Este ser (Jesús) te dice: – Dame un poco de…
Tu sorpresa aumenta cuando esta ansiosa persona te termina ofreciendo “agua viva” (Vida plena), te ofrece un libre albedrío que la familia, tradición, sociedad te niega o inculco reprimirte; este ser sin tener un balde te habré un abanico multicolor de posibilidades plenas.
Ahora si Jesús te contesta: – Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo …, tú le pedirías a él…, (¿Qué le pedirías?). Sin dudas, las sorpresas apenas comenzarán, ya que más tarde, más temprano te sentirás confrontado(a) con la verdad de tu vida. Jesús te dirá: – Ve y vive con responsabilidad, «Él, no te condena» (Jn. 8,11).
Muchas veces salimos al encuentro de los demás revestidos con nuestras armaduras para defendernos y no dejar entrar a los demás en nuestra vida. Muchas veces salimos al encuentro de los demás revestidos con nuestras armaduras para defendernos y no dejar entrar a los demás en nuestra vida. Ni permitiendo aceptar las correcciones imponiendo siempre nuestro escudo de excusas. Pero es frecuente que nos tropecemos con la sorpresa de descubrirnos vulnerables y nos vemos obligados(as) a cambiar nuestro rumbo para abrirnos a nuestras propias verdades. Es lo que le pasó al capitán del barco con el que comenzamos esta reflexión. Se sentía seguro y fuerte, pero tuvo que dejar a un lado su propio camino, porque estaba navegando hacia su propia destrucción. Como muchas veces nosotros(as), algo parecido pasa cuando nos encontramos con la Palabra de Dios; una Divinidad ve viene al encuentro, una Divinidad cercana que nos confronta, invita y nos ayuda a descubrir nuestra propia verdad. «La Palabra de Dios, sus enseñanzas tienen vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos y penetra hasta lo más profundo de nuestra alma y espíritu, hasta lo más íntimo de nuestro ser; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón». (Hebreos 4,12).
Este tiempo además nos invita a revisar nuestros caminos (vida) y corregir nuestro rumbo, a disfrutar plenamente la sinuosidad de la vereda. Como la samaritana, El encuentro con Jesús pone en evidencia el camino equivocado, aceptar la plenitud de nuestra vida que estamos siguiendo, al dejarnos guiar solamente por nuestros criterios.
Oremos: Oh Divinidad, como la mujer samaritana, queremos ver el rostro de Hijo, escuchar Su voz y reconocerle en nuestro tiempo en la mayoría de las demás personas rechazadas.
Como manantial vivo envíanos Su poder sanador, y liberador; Su fortaleza sustentadora; Su paz y alegría fluyan a través de nosotros(as) como “una fuente de agua que salte para vida eterna”. Que así lo hagamos, en el nombre de Jesucristo. Amén.
Bendecido Tiempo de Reconciliación.
+++ Marcelo Alejandro – ms

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