Lecturas: Sofonías 2,3.3,12-13. – Salmo 145 – 1° Corintios 1,26-31. – S. Mateo 5,1-12.
Comentario Bíblico.
Al ver Jesús el gentío, subió al monte
Si miramos el texto de las Bienaventuranzas, la palabra del Maestro va precedida por una mirada. La observación a multitud por parte de Jesús provoca su predicación. Dicho de otra manera, la contemplación de la situación vital de esa gente, el paso por la situación concreta de las personas, arranca del Nazareno la propuesta de cuál es el camino que conduce a la salvación (el Reino de los cielos).
Esa mirada capta bien lo que el corazón humano busca y desea: la felicidad, pero una felicidad con futuro, dichosos, pero una dicha con valor para hoy y mañana. No lo olvidemos, el anuncio de la buena noticia nace de la observación de la realidad y quiere iluminar esa realidad. ¡Nos debemos imponer ser observadores de la realidad!
El discurso de Jesús, va aludiendo a diferentes situaciones existenciales. Unas se padecen. Otras están provocadas por una actitud proactiva. Aunque también es cierto que, en algún caso, se unen los dos caminos: se puede sufrir persecución, pero por luchar por la justicia. Desde mi perspectiva actual y personal el hecho me resulta muy cotidiano.
Así es la vida humana: padecemos y actuamos. Seguramente, esto está apuntando a algo digno de consideración: el camino de la salvación se combina siempre lo que depende de nosotros(as) con lo que precede a cualquier toma de decisión. La salvación no es pura pasividad, sino que es gracia que mueve nuestra libertad.
Bienaventurados
Todas esas situaciones descritas por Jesús tienen un rasgo común: son declaradas dichosas. Además, en un marco temporal que va entre el presente y el futuro.
La bienaventuranza de la pobreza está en presente, lo mismo que la de la persecución por la justicia. El resto están en futuro. La salvación que predica Jesús es de largo recorrido. No se refiere únicamente al más allá. Se inicia hoy y apunta al horizonte de la eternidad.
Este horizonte es el tiempo de la salvación, que va al ritmo del Reino que ya ha comenzado con Jesús, pero que ha de llegar a su consumación. En este marco temporal no cabe el conformismo o la resignación.
Jesús no está consolando a los que aceptan en silencio su mal presente con la promesa de un más allá bendecido y maravilloso. Jesucristo declara que la persona está llamada a vivir la dicha ya, pero, además, a hacerlo con la esperanza de una felicidad total y completa. La propuesta es una propuesta de auténtica bienaventuranza.
¿Cómo se obtiene la felicidad?
La Buena noticia del Reino es dicha y alegría. Está destinada a todas las personas. Pero, sin embargo, no todas la aceptan. De ahí que tenga unos destinarios a los que se dirige en primer lugar. Y es que para lograr alcanzar esta bienaventuranza (presente y futura) es preciso conectar con el Dios que revela Jesús.
Y eso implica transitar por un camino singular. Se trata que el camino por la que avanza el propio Nazareno: la pobreza en todos los sentidos (incluida la humildad y la desigualdad social), la humanidad de justicia y la lucha por la justicia, la paz, la misericordia, la limpieza de corazón… Quienes no aceptan la propuesta, ya hacen su elección. No es que Dios los rechace, ellos prefieren otros caminos de felicidad en los que no hay futuro.
Decía que había una pregunta que atravesaba las lecturas de este domingo: ¿cómo se obtiene la felicidad? La respuesta, según lo comentado, parece coherente: siguiendo a Jesús en su propuesta del Reino de los Cielos. Lo cual significa, entre otras cosas, abrazar la pobreza y la humildad, y así conectar con Dios, para, con su gracia, luchar por la justicia y la paz. Las lecturas de Sofonías y de Pablo ratifican esta respuesta.
La opción por los pobres y los(as) pequeños de este mundo
Una última consideración. La respuesta a la pregunta por la felicidad a la luz de la Palabra de este domingo dibuja un itinerario que nos debemos reflexionarlo. El proyecto de las bienaventuranzas traza un movimiento singular: nace de la pobreza humildad para convertirse en una defensa en favor de los más empobrecidos y pequeños de este mundo. Las(os) vulnerados de hoy.
Ahora es necesaria una explicación porque la pobreza parece ser una noción ambigua. Por una parte, es causa de bienaventuranza, pero, en otro momento, luchar por la erradicación de la injusticia, causa evidente de pobrezas, también es motivo de dicha. Un ejemplo: por años se condenó a las personas homosexuales, asociándolas con la prostitución (una profesión defendible desde mis principios), enfermedad, aberración, anormales, abominación; palabras que por años generaron discursos de odio llegando en algunas personas ocasionar el suicidio o asesinatos. Esto es POBREZA. Otro podría ser la situación actual con las personas en las calles, hombre, mujeres y hasta niños durmiendo o buscando comida en las bolsas de residuos; esto es POBREZA. Y cuando el Estado no genera agendas políticas de base que solucionen de raíz estos dos ejemplos (como otros), nos ocasiona a nosotros la acción solidaria, trabajar desde la nuestra pobreza generar JUSTICIA. Cabe pensar que hay algo así, como desde una pobreza mala, se transforma en buena.
Desde un ángulo, la pobreza, la marginación, la injusticia atrae al Dios de la salvación porque no quiere el sufrimiento humano. Por eso busca su liberación. Pero, desde una perspectiva más espiritual, solo quien se sabe pobre tiene necesidad de una Divinidad Trina y puede dejar que entre en su vida.
Caras
y Caretas
Dos
caras de la pobreza. La pobreza derivada de la injusticia, la que
deshumaniza, ha de ser combatida. Los que participan de este
espíritu, el de Dios, son «¡Bienaventurados!
¡Felices! ¡Dichosos! ¡Alégrense!» (a pesar de las
persecuciones). No obstante, la pobreza-humildad es la actitud que
cae con la llegada del Dios del Reino. De ahí que esa pobreza
también sea motivo de dicha y felicidad.
En cualquier caso, desde un ángulo u otro, la felicidad va por caminos de pobreza.
«¡Bienaventurados! ¡Felices! ¡Dichosos! ¡Alégrense!» Mt. 5,3
Oremos: Maestro, gracias por cambiar a nuestro lado unidos(as) a la realidad inhumana y de la cruz. Ser desde Tu liberación una real y feliz esperanza para con nosotros(as), mientras que desde hoy y para siempre anunciemos tu renovado mensaje de bienaventuranzas a todas las personas.
Amén.
Bendecido Tiempo de Manifestaciones.
+++ Marcelo Alejandro – ms

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