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🎄 IV Domingo del Tiempo de Esperanzas – diciembre 21.

 «Al despertar José, llevó a María a su casa» Mt. 1,24.

¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
Lecturas: Isaías 7, 10-14. – Salmo 23 – Romanos 1, 1-7 – S. Mateo 1, 18-24.
Comentario Bíblico.
Hace unas semanas, tuve una llamada por WhatsApp, de una gran amiga de la vida, de la cual terminé organizando una cena de fin de año para nuestro entorno de la juventud en su casa, allí en el barrio donde viví de niño y joven, un barrio que no visitaba hacía unos años. En él desperté a mí mida de fe, colaboré un breve tiempo ayudando en catequesis, en los grupos de adolescentes, participando y organizando retiros de jóvenes, creando en equipos afiches con frases motivacionales, diseñando decoraciones para los fogones patronales y navideños. Lo primero que me impactó fue llegar allí después de un intrincado viaje entre trasbordos de colectivos, décadas donde el transporte público empeoro en lugar de evolucionar, un sistema novedoso de carriles preferenciales para líneas de buses que no existen. Toda una alabanza para tener presente al Dios bueno que nos continúa salvándonos en medio de nuestras desesperanzas.
Lo primordial que realmente me impactó, fue la visita y organización que junto a mi amiga pudimos hacer desde el corazón despierto. Creamos una hoja más para nuestra historia de vida, por acción, desde la fe de la cual fuimos y somos testigo en algún momento de nuestras vidas que hoy ha vuelto a hacerse Palabra de Dios para mí y las demás amistades presentes y virtuales, debido a las fotos compartidas. Nos recibimos con la misma alegría de siempre. Ya María Santísima de Lujan, está gozando en Dios e intercediendo por nuestras despiertas y solidarias acciones. Todo un himno de confianza en la Divinidad, propicio en este tiempo de Esperanza.
Hoy les comento, y reafirmo que la Divinidad ha permitido despertar nuestros corazones, otra gracia típica de este tiempo de Esperanza. Siguiendo el camino a pesar de las dificultades. No dejemos de luchar. Se nos invita a esperar contra toda desesperanza. Pidamos al Dios por humanizarse, que, si es su voluntad, nos devuelva la salud y las fuerzas para continuar por la fe en Él nuestra misión y ministerio.
Pensando en la prédica para este IV Domingo, me “encontré” con estas Palabras que me recordó lo que Dios mando a decir en sueños a San José: “Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo” (Mt. 1,21). Nuestra Divinidad Trina y Única, como acostumbro llamarle, continúa confiando cada ser por ella creados(as) a su imagen, continuando despertándonos, salvándonos de nuestras acciones faltas de amor, haciéndose alabanza, confianza, reconciliación, esperanza y apertura a su voluntad en la vida de los más vulnerados y sencillos de nuestro entorno. Emanuel, el «Dios con nosotros» (Is. 7,14; Mt. 1,23), se sigue revelándose de una manera privilegiada en la vida de los pobres y solamente desde allí nos vendrá la salvación que tanto esperamos.
«Al despertar José, llevó a María a su casa» (Mt. 1,24); ¡Despertemos nuestro corazón!, llevemos estos tres principales personajes como modelo de nuestras vidas, guías en nuestro cotidiano peregrinar de la vida. Llevémoslos a nuestra casa interior. Amén
Bendecido cuarto domingo de esperanza.
+++ Marcelo Alejandro – ms.

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