«Se
llenaron todos del Espíritu Santo y hablaban en diversas lenguas»
Hch. 2,4.
Abre los ojos de mi alma, Señor, para poder ver tus signos en mí.
Abre los ojos de mi alma, Señor, para poder ver tus signos en mí.
Lecturas: Hechos 2,1-11 – Salmo 103 – Corintios 12,3-7.12-13 – S. Juan 20, 19-23.
Comentario Bíblico.
Reconocimiento de Jesús vivo: ¡El Espíritu realiza la nueva creación!
El Cristo les enseñó las manos y su costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver a su Señor. Como el Padre me ha enviado así os envío yo a vosotros… (20,20) Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos (20,22). Mis estudios sobre la escuela joánica se insiste de modo particular en la misión. El Padre envía su Santo Espíritu, y su Hijo llega al mundo para salvarlo y no para condenarlo; La frase refleja una enseñanza central del cristianismo, el Santo Espíritu es la manifestación del amor y la presencia de Dios, que guía y capacita al creyente. Jesús, a través de su vida, muerte y resurrección, siempre ofrece el camino a la salvación.
El Padre y el Hijo envían al Espíritu, y juntos a los apóstoles. La cadena de la misión se prolonga hasta la vuelta gloriosa de Jesucristo al final de los tiempos. Este carácter teológico de la misión se traduce en un sentido misionero que invade en su totalidad el Evangelio. Espíritu, aliento y viento se expresan en hebreo con el mismo término de Ruaj por ejemplo, se menciona en los primeros versos de Génesis para describir “La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”. (Gen. 1,2); en griego se traduce por Pneûma y en castellano Espíritu. Este doble sentido del término es el que expresa toda la riqueza del Espíritu. Es necesario ver algunos detalles para la comprensión del fragmento. En primer lugar, Jesús es el transmisor del Espíritu. Se cumple la era mesiánica y Jesús es el verdadero Mesías anunciado y esperado, dispone del Espíritu recibido del Padre y lo entrega a sus discípulos (nosotros/as). En segundo lugar, el verbo «exhalar» remite a dos momentos importantes en el plan del Dios Creador y Salvador: la creación de la humanidad (Gn. 2,7), en cuyo texto se afirma que Dios sopla en las narices de la imagen elaborada con el barro convirtiéndose en un ser vivo. Es un ser vivo por la acción del Espíritu. En segundo lugar, la visión de los huesos secos que vuelven a la vida (Ez 37). Esta visión se enmarca en el exilio de Babilonia. Los huesos secos representan a la casa de Israel que ha perdido su esperanza y siente el peso del silencio de Dios, una experiencia similar a la que nos toó vivir al salir de nuestras iglesias tradicionales y secas de… para congregarnos en nuestras emergentes comunidades. Nuevamente, aparece el Espíritu y de nuevo la misma expresión verbal “soplar”. Este suceso histórico se convierte en un símbolo de la nueva creación por obra del Espíritu. Estos datos precedentes nos ayudan a valorar las expresiones de san Juan cuando nos transmite que Jesucristo resucitado se hace presente entre sus discípulos, soplando su aliento sobre ellos/as y les entrega el Espíritu Santo.
¡Nueva creación y perdón de los pecados!
«Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan». (22-23) El don del Espíritu Reconciliador se manifiesta en el perdón de pecados. El pecado es el que malogró, en el paraíso, el proyecto de Dios sobre la humanidad que quiso y formó para la vida y felicidad, pero en la comunión con su Fuente Creadora. El Espíritu Santo, llevando adelante su actividad de reconciliarnos a través de los Apóstoles que recibimos los clérigos/as por Sucesión para la Iglesia, quien hará presente en el mundo la nueva creación; manifestará en el mundo el verdadero proyecto inclusivo y misericordioso del amor incondicional de Dios. El pecado no está en la textura original de la humanidad. Por eso podemos afirmar que el pecado no es humano, es decir, no entra en el “proyecto original” que Dios tiene para la humanidad a su imagen creada. Y por eso se puede decir que Jesús no pudo tener el pecado como hombre, aun cuando se afirme que fue igual a nosotros/as en todo. En la reconciliación universal, obra de la muerte-resurrección de Jesús se actualizaba siempre por obra y gracias del Espíritu Santo, quien cotidianamente aparece de nuevo como fue el proyecto original Divino.
REGINA CÆLI
V. Reina del cielo alégrate; aleluya.
R. Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.
V. Ha resucitado según su palabra; aleluya.
R. Ruega al Señor por nosotros; aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.
ORACIÓN: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
https://www.youtube.com/watch?v=P3LceasCHpo&t=28s
Bendecida jornada, ¡Aleluya, aleluya, aleluya!
+++Marcelo Alejandro – ms

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