¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
Lecturas: Deuteronomio 26, 4–10 – Salmo 90 – Romanos 10, 8-13 – S. Lucas 4, 1-13.
Comentario Bíblico.
«El Espíritu Santo lo llevó al desierto» Lc. 4,1.
Comenzamos la Cuaresma – Tiempo de Reconciliación. Nos introduciremos en un camino de vida espiritual, el desierto. Sabemos que este tiempo hace alusión a realidades que afectan al pueblo de Israel y a la vida Jesús. Por esto, las tentaciones del desierto siguen teniendo actualidad en nuestro tiempo. Tienen que ver con la cristiandad consciente de sus responsabilidades en “el Pueblo de Dios” y con los que ceden ante las distintas formas de seducciones contemporáneas.
A nadie se le ocurre que una foto de una persona pueda equipararse a esa misma persona de carne y hueso. La foto nos muestra un momento fijo, quieto, inmóvil de esa persona. Incluso, si la foto queda movida nos parece que quedó mala. Sabemos que la foto no es la persona, porque no está, como la vida misma, en movimiento. Sin embargo, a través de ella podemos conocer algunos rasgos de esa persona. Evidentemente, estos rasgos no son toda la persona, pero sí nos dan algunas pistas para saber cómo es. Incluso, sirviéndonos de la foto, podríamos llegar a reconocerla.
El texto sobre las tentaciones que nos presenta hoy san Lucas, es una foto; estática, siempre al pasar el tiempo fija, bueno ahora la IA puede hacer que generar una mínima acción programada, pero reveladora de un aspecto muy importante de la vida de Jesús. Hoy vemos algunos rasgos de su cara humana y divina, aunque no logra comunicarnos el movimiento de la vida real, con respecto a las tentaciones. Es bueno encontrar acuerdos entre los estudiosos Bíblicos donde los pasajes evangélicos hablan sobre las tentaciones, no se refieren a un momento aislado y separado en la vida de Jesús. Bien se trata de mostrarnos que Jesús sintió la experiencia de la tentación, compartiendo con esto nuestra condición humana, desde que tuvo conciencia, hasta el momento definitivo de su muerte en la cruz.
El novelista griego, Nikos Kazantzakis, escribió hace algunos años un libro que tituló “La última tentación”, novela que fue llevada al cine en 1988 por el cinematográfico, Martin Scorsese, con el título de “La última tentación de Cristo.” Tanto la novela, como la película, resultaron muy polémicas, la foto, presentan a Jesús siendo tentado a lo largo de toda su vida, luego del retiro en el desierto, haciendo énfasis en la última tentación en el último momento de su vida terrena, que propiamente no fue casarse con María Magdalena, como casi todo el mundo interpreta de una manera superficial, sino negarse a morir en la cruz (¿que de malo hubiese sido si se casará?). En este sentido, podemos decir que la oración en el huerto de Getsemaní, tal como nos la presentan los evangelistas, fue un momento crucial de “duda” como comenté el pasado domingo y tentación, a las puertas de su pasión: “Abba —Papito— todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Mc.14,36). Por otra parte, no podemos negar que algunas de las Siete Palabras que Jesús pronunció desde la cruz y que recordamos de manera particular en la Semana Santa, son el reflejo de esta realidad que atravesó toda su vida. Es lo que el mismo san Lucas relata al final de este pasaje con esta afirmación: “Cuando ya el diablo no encontró otra forma de poner a prueba a Jesús, se alejó de él por algún tiempo”. (4,13)
Todo esto es para significar que Jesús fue tentado varias veces, y de muy diversas formas (Mt. 16,22-23); san Lucas, presenta aquí los deseos de aprovechar sus capacidades para su propio beneficio: “Si de veras eres Hijo de Dios, ordena a esta piedra que se convierta en pan” (4,3); deseos de tener poder: “Yo te daré todo este poder y la grandeza de estos países. Porque yo lo he recibido, y se lo daré al que quiera dárselo. Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo” (4,6); y, por último, deseos de tener fama, haciendo cosas espectaculares para llamar la atención: “Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo desde aquí; porque la Escritura dice: ‘Dios mandará que sus ángeles te cuiden y te protejan. Te levantarán con sus manos, para que no tropiece con piedra alguna” (Lc. 4,9).
Llama la atención el uso que hace Jesús de la Escritura para defenderse de la tentación; tanto es así, que el tentador, para presentar la última tentación de esta serie recurre a la autoridad del Salmo 91,12 «Con sus manos te sostendrán, para que no tropieces con ninguna piedra». Pero Jesús vuelve a defenderse citando otro texto de la misma Escritura: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” (Deut. 6,16). La vida de Jesús, como la nuestra, no son una fotografía. Las tentaciones del egoísmo, de la ambición, del poder y de la fama, están siempre presentes, para no señalar sino las que aparecen aquí mencionadas, recordemos aquello de “sacar la viga de nuestro ojo” (Lc. 6.42). La Divinidad nos invita a recurrir a su Palabra para contrarrestar la fuerza del mal en nuestro interior. Sabiendo, por lo demás, que se trata de una realidad que no ocupa solo un momento en nuestra vida, sino que la atraviesa de principio a fin.
Bendecida jornada.
+++Marcelo Alejandro – ms

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