El Espíritu del Señor está sobre mí» Lc. 4,18
Lectura: Nehemías 8,2-4a.5-6.8-10 – Salmo 18 – 1° Corintios 12, 12-30 – S. Lucas 1,1-4;4,14-21.
Comentario Bíblico - La Palabra, Pan de Vida
Nehemías, narra un hecho importante para el pueblo judío (y nosotros/as): la lectura de los textos sagrados, son un precepto para cada cristiano/a, ante todo las Palabras en as enseñanzas Cristian(NT). A partir de ese momento va a ser considerada una religión del Libro, y va a adquirir una identidad: la relación de la Divinidad con su pueblo, a través de su Palabra.
La Palabra de Dios, o como bien llamo las enseñanzas de vida de… (AT – NT) tiene, siempre, como destinatarios a todos los habitantes del pueblo de Israel (y nosotros). Por consiguiente, esta Palabra adquiere una dimensión existencial, porque las enseñanzas de la Biblia contiene un mensaje que se actualiza en cada ciudadano.
Hoy, la Iglesia como heredera del antiguo pueblo de la Alianza, valoramos positivamente la Palabra, porque encontramos en ella la historia, una tradición que anuncia al Mesías esperado, un modelo de vida a imitar. Por tanto, se abre una perspectiva en la revelación del Evangelio de Cristo, que es quien realmente da sentido a nuestra identidad humanamente cristiana. La Buena Noticia que trae Jesús nos ofrece un nuevo modo de vida, de encuentro y de fraternidad.
Diversidad y Unidad en la Comunidad
Un milagro frecuente en nuestras iglesias emergentes es la aceptación y amagamiento que se convive en nuestras y demás comunidades hermanadas. La Unidad en el pluralismo, hace un vivir y crecer en lo esencial entre las comunidades desde una experiencia personal, consensuada y enriquecida entre sus membresías, divertida y diversa.
San Agustín de Hipona (siglo V), dijo una frase de que, llevada hasta sus últimas consecuencias, puede resumir bien nuestro ideal: “En lo esencial unidad, en lo no esencial libertad, en todas las cosas caridad”.
Si bien, no todos los pueblos o comunidades, tienen los mismos niveles de conciencia: no todas tienen la misma cultura ni la misma historia. Esto crea diferencias enriquecedoras y verdaderos desafíos cotidianos, que no pueden resolverse repitiendo ritos, tradiciones, inclusive la misma predicación y las mismas propuestas “morales” del siglo pasado en que nos formamos. Un tiempo trabajé en un centro de fotocopiados e impresiones y allí siempre se decía: «si el original es malo, la copia saldrá peor». Hace años san Pablo VI decía claramente que ante situaciones tan diversas, era difícil pronunciar una palabra única, o proponer una solución con valor universal. Y añadía: “no es esta nuestra ambición ni tampoco nuestra misión. Corresponde a las comunidades cristianas (locales) analizar la situación de su país, iluminarla a la luz del evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción”. No olvidemos que del dicho al hecho hay un trecho.
El pluralismo da miedo a muchos, debido a la falta de conocimiento, y la diversidad sin un previo conocimiento asusta provocando un rechazo por ignorancia. Resulta ser el lugar poco seguro. El hecho de que haya otras opiniones, da a entender que las mías u otras pudieran no ser las mejores y mis criterios y mis seguridades pueden tambalearse. Ante el pluralismo una mentalidad inmadura se desorienta.
Quienes tienen miedo al pluralismo, predican y reglamentan la uniformidad estática. La uniformidad da seguridad a las personas inseguras; muchas quieren mantenerla a cualquier precio y añoran una normativa minuciosa como existía antes en la vida de la Iglesia. Para ellos el ser conservadores no es únicamente una actitud ideológica sino existencial. Ser conservador es mucho más fácil y más cómodo que ser progresista o pluralista. Tengamos presente, esto que les comento es una vivencia de mis días, «la uniformidad esteriliza, paraliza la vida y despersonaliza a cada persona. Pensar todos lo mismo, hacer todos lo mismo, además de ser una quimera irrealizable, es un daño para cualquier persona, comunidad o institución. La uniformidad está opuesta a la presencia del Espíritu Santo en la vida personal y de la Iglesia, en la vida de cualquier comunidad eclesial, laical o clerical.»
Son conocidos los versículos de san Pablo en su primera carta a la comunidad de Corintios: “Así como el cuerpo tiene muchos miembros, sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman, sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo.
Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo —judíos y griegos, esclavos y hombres libres— y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.” (1ª Cor. 12,12-13).
La comparación que realiza en esta carta San Pablo, considera que la Iglesia como comunidad de creyentes, es como el cuerpo humano, es acertada e iluminadora. La cabeza y centro de la Iglesia es el mismo Cristo, y cada uno/a de nosotros sus miembros y órganos, que a su vez desarrollamos una tarea determinada, para un correcto funcionamiento, vida.
Cada cristiano/a, lleva a cabo una misión, un servicio concreto, un ministerio: algunos cumplen el ministerio del sacerdocio, otros tienen la tarea de educar en la fe en las catequesis, otros trabajan en el ámbito social (diaconados o ministros extraordinarios), algunos organizan la liturgia, etc.… En definitiva cada cual vive y realiza un cometido que enriquece a toda la comunidad, logrando una Iglesia dinámica y ¡viva!
Buena Noticia un itinerario de Vida
Las enseñanzas de Lucas comienza con una presentación, que pone por escrito la Buena Noticia de Jesucristo. Buscando, indagando y reflexionando ha tenido acceso a otros textos, el procedimiento que ha realizado le capacita para poder transmitir esas verdades a su comunidad, dentro de su contexto local y comunitario.
Este ejercicio de Lucas, se hace necesario para nuestra vida de fe, porque en nuestro itinerario descubrimos progresivamente a Jesucristo, a través de sus Enseñanzas = Palabra, la que aplicamos a nuestras experiencias vitales. El conocimiento de Jesús se hace imprescindible en la oración, la meditación, en nuestro interior es un imperativo, para luego vivirlo y ofrecerlo a los demás.
En estos versículos Jesús es presentado en su entorno familiar, y en su pueblo de Nazaret, y lo hace en el lugar más importante: la Sinagoga, donde se congrega el pueblo para escuchar la proclamación y la enseñanza de la Palabra Divina.
No es una casualidad, la elección del texto del profeta Isaías, porque va a marcar un nuevo rumbo en su vida. Jesús va a recuperar el sentido original profético, y lo va a actualizar en su propia persona. Él es el enviado, por eso dijo: ‘hoy se cumple está escritura’.
El mensaje que trae Jesús es el anuncio del verdadero Reino del Dios, un nuevo tiempo para proclamar y evangelizar, palabras contextualizadas que no se repiten, y que dan una verdadera dimensión de su misión profética y mesiánica. Su enseñanza es activa y renovadora, con el objetivo de no quedarnos ensimismados en tradiciones y modos antiguos, que en ocasiones están vacíos, menos aún una fe estática con el fin de calentar bancos. Recuperar el espíritu profético, para anunciar la Buena Noticia, aquí y ahora, desde nuestra “Diversa y Plural” realidad, en nuestros ámbitos, es una tarea más que necesaria en la actualidad.
Hoy, el Espíritu de Cristo nos invita a seguir sus pisadas, para llevarla al mundo con nuestros lenguajes y experiencias, que su Palabra se encarnen en nuestra sociedad, tan desesperanzada, Y así fijarnos en la autoridad de Jesús, que nos enseñaba con palabras y parábolas de su época en un lenguaje comprensible como sus obras: curando enfermos sanados, oprimidos liberados, ofreciendo alternativas de vida nueva, sobre todo a los últimos de la sociedad, a los vulnerados que apenas tienen ilusiones. Ese debe ser nuestro itinerario de vida cristiana.
Bendecido domingo
+++Marcelo Alejandro – ms

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