«¡Alégrate y regocíjate de todo corazón!» Sofonías 3,14.
¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
Lectura: Sofonías 3,14-18a – Sal. Isaías 12,2-6 – Filipenses 4,4-7 – San Lucas 3,10-18.
Comentario Bíblico.
“¿qué debemos hacer? ”
Estamos ya en la 3ª semana de Adviento, muy próximos al nacimiento de Santo Niño Jesús, y la Liturgia nos narra un evangelio muy simple y directo generándonos la pregunta que en verdad tendríamos que hacer ante las situaciones importantes de nuestra vida.
San Lucas (3,10-18) presenta a tres personas que han quedado cautivadas por lo que dice y hace el profeta Juan Bautista, su pariente. Y no puede ser de otro modo, porque, como dijo Jeremías, del profeta se espera una respuesta certera cuando nos atrevemos a preguntar: ¿Qué ha dicho nuestra Divinidad? ¿Qué quiere Dios que hagamos aquí y ahora? (Jr. 23,37). El profeta es quien está en permanente sintonía con Dios y con los pies en la tierra, la vida.
El grupo de personas (la multitud), entre publicanos (encargados de los bienes públicos, ejemplo Mateo) – 12,13; y los soldados (funcionarios del orden, entre ellos el renombrado Centurión) que dialogan con el Bautista le preguntan sin dar vueltas ¿qué debemos hacer? – 14. Por eso su respuesta, también clara y directa, apunta al deber, al poder y al querer de una actuación, una acción que esté de cara a la realidad propia de sus vidas y oficio. Y la nuestra.
Las tres respuestas que dio el Bautista a la única pregunta de sus seguidores es contundente: A la multitud, es decir, a la mayoría de las personas, dirá: “hagan que nadie pase necesidad” (den túnica y comida a quien no tiene) – 11. A los encargados de lo público, les planteará que administren con justicia – 13. Y a los encargados del orden les dirá: “actúen conforme a la ley, sin extorsionar ni falsear la verdad” – 14. Quien desee que su corazón esté vinculado en la esperanza y quiera contribuir a la felicidad, y no en la desesperación de la gente. No puede estar dispuesto al interés mezquino o hacerse cómplices de la manipulación, ni mucho menos prestarse a la mentira o el mercantilismo ante la fe o necesidad, sino que actuemos conforme a una conciencia que se deja guiar por la verdad y por el amor auténtico. Buscará sin miedo practicar la justicia y cooperar para que todos vivan con dignidad.
San Juan Bautista habló y continúa hablándonos desde el corazón de Dios y desde la realidad que vivimos a diario. Su respuesta no puede dejar de tocar lo más profundo de quienes somos y como actuamos, de tal modo que no nos excusemos nos desentendamos, sino que nos impliquemos y comprometamos en crear las condiciones para que nadie pase necesidad, ser preventivos, nos cuidemos y multipliquemos lo que es de todos garantizando la convivencia.
Que ante los problemas y pobreza, ante el cuidado de los bienes que son de todos y ante lo que asegura la convivencia y la valoración de cada persona, nos atrevamos a actuar con valentía y libertad. Ser aquella voz de Dios que nos clama desde los desiertos.
Bendecido domingo permitamos que Dios haga, lo que demeriamos hacer en comunidad, en sociedad.

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