Lectura: Eclesiástico 3,2-6.12-14 – Salmo 127 – Colosenses 3,12-21 – San Lucas 2,41-52.
Comentario Bíblico.
“La familia es la primera célula esencial de la sociedad humana”. San Juan XXIII.
La familia es considerada la institución básica de toda sociedad. Además, cumple un papel fundamental en el desarrollo biológico, psicológico y social de las personas.
En las dos últimas eucaristías de sanación que concelebre, dos personas comenzaron contando sus quejas de sus adolescentes familiares:
En cambio, veo y vivo en unidad a los demás obispos, y sus familias la armonía que viven con rebeldía esporádica y común de cada familia.
“La capacidad de sufrimiento de algunas personas, jóvenes, familias es nula, porque nada los ha contrariado en la vida y todo lo han tenido a pedir de boca y a velocidad de madre o padre torpe y sobre protector”. Cuando llegan ciertas contrariedades cuya solución no se encuentra en regalos o cosas materiales. Por ahí leí que el hombre es un aprendiz y el dolor es su maestro; “que quien no ha sufrido nada sabe”. Y podríamos componer un refrán que diga: “dime cuánto has sufrido y te diré cuánto vales”. Ahora que hemos, sin sarcasmos, descubierto que los niños y los hijos también tienen derechos humanos, debemos respetar el derecho sumo que tienen a ser bien educados, bien formados y bien respetados. Ya la sociedad y la vida cotidiana está preparándoles también en el sufrimiento, que es parte importante para las dificultades de la vida.
Ante un oriente y sociedades convulsionadas, celebramos la festividad de la Sagrada Familia de Nazaret, que encuentra su marco adecuado en un vélico contexto navideño, como prolongación y consecuencia lógica de la encarnación del Hijo de Dios en la historia de una sencilla, simple familia.
“Amar a los hijos a punta de concesiones nunca es buen, hoy esto en nuestras comunidades no es así ellos conviven la realidad familiar y social en la que son inmersos esclavos de sí mismos como cada integrante de la unidad familiar. Resumiendo: Hermanos/as acariciemos, démosle gusto en todo aquello que podamos, conviértanles en seres inútiles. No sufran por dentro, no coman callados, siempre el diálogo les hace fuertes ante de que llegue el día de mañana él o ella se lo agradecerá y ustedes no habrán vivido en vano. Que así sea”.
San Lucas me trajo a la memoria este estupendo artículo. La María Santísima y San José le reclamaron a Jesús su comportamiento: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?” Evidentemente, ellos no entendieron la respuesta, pero no se quedaron callados ni aplaudieron su proceder. Se trató de un reclamo tranquilo ¿?, no Carrió la chancla por lo que tranquilo después de tres días de búsqueda no debe haber sido, pero firme y hecho en un clima de diálogo y comprensión. Hoy, cuando celebramos el día de la Sagrada Familia, pidamos para que en toda configuración familiar exista un verdadero diálogo y se viva el amor que es capaz de enseñar también el valor del sufrimiento y de la frustración, que forma seres humanos capaces de enfrentar con entereza y generosidad, los difíciles caminos de la vida.

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