¡Jesús es Bueno!, Todo el tiempo.
Lectura: Sabiduría 7, 7-11 – Salmo 89 – Hebreos 4, 12-13 – San Marcos 10,17-30.
Comentario Bíblico
Hoy la Palabra de Salvación, nos invita a buscar en lo más profundo de nosotros mismos la sinceridad y generosidad con las que contamos para seguir al Señor. Con o sin valores monetarios o propiedades.
San Marcos 10,17-30, en esta semana nos sorprende al presentarnos a un joven muchacho apurado por encontrarse con Jesús para preguntarle: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna? Jesús le dijo: '¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre'”. (17-19) Estos mandamientos que cito Jesús pueden ser considerados como “mandamientos de la convivencia humana”. Y es que, al cuidar y defender la vida y dignidad de los demás, al valorar la integridad y felicidad de los/as demás, al vivir de lo propio y no de lo ajeno, al no actuar con mentira ni fraude y al honrar padre y madre, se dice un Sí a la Vida. Nos convertimos en creadores del bien.
La pregunta sobre lo que debe, debemos hacer para alcanzar la vida eterna, guarda estrecha relación con muchas otras preguntas que aparecen en nuestra vida: ¿Qué hacer para lograr la felicidad? ¿Qué hacer con nuestra vida? ¿Cómo alcanzar la justicia y la paz? ¿Qué hacer para que mi familia y amistades?
Si nos atrevemos a preguntarnos por los asuntos importantes de nuestra vida, puede que nos asusten los retos y exigencias que tales preguntas. Pero si tenemos aunque sea un poco de generosidad y libertad, seremos capaces de transformar todos nuestros miedos en pruebas, en riesgos, en aventuras, en alegrías.
Lo esencial para alcanzar la vida eterna consiste en una actuación, mejor digo realidad de respeto, valoración, promoción y defensa en la vida de cada persona y de todas las personas. Pero, para quienes descubren dentro de sí mismos aquella insatisfacción que no se conforma con el cumplimiento de lo necesario o lo básico, hará falta algo más: hará falta una mayor dedicación, un amor mayor.
A quien no le baste una acción de lo básico y lo necesario, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva: la lógica de un amor sin barreras ni fronteras, una lógica que implica respeto y aceptación de uno mismo y los demás. Y para ello, lo primero es no vivir amarrado, atado a sus posesiones; lo segundo es ser solidario, especialmente con los pobres, los que sufren y los enfermos los más vulnerados; y por último, donarse totalmente en el seguimiento a Jesús.
Si se vive aferrado a lo que se tiene y a lo que se es, a lo acumulado y sin uso por años, ropa, adornos, recuerdos etc., difícilmente se podrá experimentar la alegría y felicidad que produce la libertad de las ataduras. Para lograrlo hará falta la generosidad, audacia, desapego y hasta cierto toque de locura, que nos permitan hacer caminos que conduzcan a un amor sin barreras ni fronteras; según Einstein: “Nadie puede leer el Gospel (evangelio) sin sentir la presencia de Jesús”.
El evangelio presenta a un joven entristecido y apesadumbrado después de oír la propuesta tan audaz y tan retadora del Maestro. (10,22) Llevará siempre el recuerdo de aquella mirada tierna y cariñosa que Jesús fijó sobre él. Y eso le confortará en la vida, pero vivirá siempre con la nostalgia de que pudo y no se atrevió a desatarse, a liberarse para la plenitud la búsqueda de su corazón.
Dios no se deja ganar en generosidad. Quien haya dejado algo por seguir a Jesús no quedará defraudado. Su recompensa es del ciento por uno, incluyendo persecuciones. Esta es su promesa. (10,30) Si se apuesta en Dios con toda el alma, si en Él se pone toda la confianza, nada resultará imposible. Para Dios todo es posible. (10,27)
Bendecido día y recordemos «Así tendremos un tesoro en el cielo» Mc. 10,21.
+++ Marcelo Alejandro – MS

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