«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación» Mc. 16,15.
Lectura: Hechos 1,1-11 – Salmo 46 – Efesios 1, 17-23 – S. Marcos 16,15-20. Comentario Bíblico Séptimo Domingo de Resurrección, festividad de la ascensión de Jesucristo y comenzamos a despedirnos de la festividad pascual que terminará con su frutilla en la punta de Pentecostés. Cristo ha cumplido su misión, ahora nos comprometemos a ANUNCIAR el Evangelio con palabra, gestos, acciones y señales que demuestren que nos haremos eco en contra del veneno del odio y el insulto que nos rodea a diario; no permitiremos que envenenen nuestro pesimismo o el desencanto de nuestras sociedades. Revisado y actualizado nuestro lenguaje en el amor; no nos hará daño la violencia, la prepotencia de las poderosas cúpulas sociales, que persisten sembrar dudas en la convivencia de la relación entre las personas. El Evangelio de hoy es una síntesis de lo que sucedió a Jesucristo a partir de su resurrección; síntesis que alguien añadió al evangelio de san Marcos cuando ya estaba terminado. Esto se reconoce hoy claramente por su estilo, e incluso, por su teología. Describe la Ascensión según lo que hemos podido escuchar en el texto de los Hechos de los Apóstoles. Pero lo que en verdad llama la atención de este evangelio es el encargo de la misión del Resucitado a su comunidad apostólica es que hagan discípulos en todas las partes del mundo. Laicos, consagrados, diáconos permanentes, sacerdotes, se nos describe esta misión de la misma manera que Él Resucitado la puso en práctica en el mismo evangelio de san Marcos. Él es el modelo de nuestra predicación y de nuestro compromiso cristiano. La Gloria, ahora, se hace presente cuando sus discípulos/as se empeñan, como Jesucristo, en vencer el mal del mundo y en hacer realidad la liberación de todas las situaciones angustiosas y opresivas de la vida por medio de la predicación evangélica. Señales de la verdadera evangelización A quienes creamos, nos acompañarán estos signos: echaremos demonios en su nombre, hablaremos lenguas nuevas. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y Jesucristo actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban. Son los signos visibles que ya acompañaron la misión de Jesús. La salvación Divina ofrece alcanza a toda la humanidad. No se trata de la salvación de las almas, sino de la salvación de cada persona. Dios, su Padre, lo había creado a su imagen y semejanza, un ser humano total. Y ahora la salvación, que restaura lo perdido, alcanza también una gran dimensión para la humanidad. La presencia del poder de Jesús es que ninguna dificultad, ningún obstáculo, ningún protocolo impedirá el avance de su tarea evangelizadora. Así como los milagros de Jesús eran signos, que apuntaban e indicaban la presencia del Reino, así también los signos de los Apóstoles son signos evangelizadores, acompañan e indican hasta donde ha de llegar la oferta de salvación. Nadie puede refugiarse en una espiritualidad desencarnada; nadie puede inhibirse de la tarea de humanización de nuestro mundo; nadie puede actuar al margen del Resucitado que envía a la misión y se compromete a estar presente. Desde los “cielos” sigue actuando, animando, acompañando la misión con su Espíritu. Es necesario proclamar y realizar este proyecto Divino hoy, la salvación de toda la humanidad inmersa en todas sus circunstancias. La Fiesta de la Ascensión es la oportunidad que se nos ofrece para alegrarnos por nuestro Maestro y Señor: como iglesia celebramos su triunfo, Él es nuestra Cabeza, nuestro Amigo, nuestro hermano. Contemplamos este misterio como el gran empuje de su misión evangelizadora ante el mundo, tan necesitado del Evangelio, que es el único que puede dar respuesta a sus graves y acuciantes interrogantes. No olvidemos que para el gran proyecto evangelizador es necesario, como en todo campo se necesite obreros/as para la cosecha (Lc. 10,2; Mt. 9,38), para así sentir renovada en su esperanza teologal que le invita a dirigir su y sus pasos hacia no, a lo difícil, si a lo desconocido, arduo y posible, porque nuestra Divinidad anda por en medio con su Misericordiosa Bondad, Fidelidad y Poder. Siempre, en el centro, Jesús glorificado que sigue en medio nuestro hasta el fin delos tiempos (Mt 28,20). Bendecido domingo, vayamos por todo el mundo, anunciemos la Buena Noticia a toda las Personas. Mc. 16,15. Aleluya, aleluya, aleluya. +++ Marcelo Alejandro Soria – MS, sva. www.esiglesia.org
Te quiero pedir un favor muy personal... Crees que podrias elevar una oración a nuestro Padre celestial y pasar la a 5 contactos. Es una vigilia por enfermos de CANCER . Si no puedes pasarlo, avisame para no cortar la vigilia. Gracias. ❤️ Jesús de Nazareth, sea tu preciosisima sangre que recorra el mundo entero limpiando todo vestigio de malos fluidos de enfermedad, de cancer que está azotando a toda la humanidad. En este Santo momento, en este Santo lugar y en esta Santa hora, en tu Nombre, todos los habitantes de todo el mundo estamos en oración, pidiéndote compasión y misericordia: JESUCRISTO, humildemente te rogamos que calmes las tempestades y la enfermad mortal que tanto ha dañado a todo el mundo. Por tu Dolorosa Pasión, Ten Piedad y Misericordia de Nosotros y del Mundo Entero. Santo Dios, Santo fuerte, Santo Inmortal ten piedad de nosotros y del mundo entero. Pásalo, la palabra es fuerza y fe! Sólo envíalo y disculpa pero es Tiempo de Oración: Tan pronto te llegue debe salir...

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